miércoles, 13 de diciembre de 2006

“He comido tanto; que no siento hambre”

(Al parecer Juan Claudio Lechín, lleva en sus espaldas el peso de un apellido que lo está aplastando.) Éste, una vez que se afilia implícitamente o por lo menos se presta a ser funcionalizado por una tendencia política que está indudablemente en una etapa de sobre vivencia, y que además devela con demasiada elocuencia la contradicción ideológica que abrazaba (la izquierda).

Es que se declara en huelga de hambre por la máscara de los DOS TERCIOS.
No cabe duda que el intelectual se dejó seducir por la delicada coyuntura política que atraviesa nuestro país para filtrarse y así obtener un protagonismo que sin lugar a dudas, lo conllevaría a saciar su búsqueda; aclaremos que este, rechazó un par de ofertas a candidaturas prefectorales para una gestión donde el “pepelucho” tenía la victoria sellada en el fierro duro de la realidad.

El escritor, en una de sus fluidas declaraciones, dilapidando su palabra dijo: “he comido tanto; que no siento hambre”, mofándose del imaginario social, ya que debido a esa “medida de presión”: HUELGA DE HAMBRE, el extenuamiento o por lo menos un hilo de desgaste deberían instalarse en él.

Está claro que su actitud genera más que una reacción: “Estoy sorprendido”, “actitudes revolucionarias como la de su padre no se heredan”; así habló Luis Rico una vez enterado de su proceder. Recordemos que para los indios Guaraníes: “Aquellos que mienten a la palabra o la dilapidan, son traidores del alma”.

Bueno, todo pareciese indicar que el picaflor esta vez no se posó en una flor.